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21/5/13

QUERER SABER O QUERER APRENDER

Desde mi humilde observatorio como instructor de hapkido, parto con la ventaja de generación tras generación ser testigo directo de los hábitos y rutinas del estudiante de Hapkido, la primera conclusión que estos años me han transmitido es "TODOS QUIEREN SABER, PERO SON MUY POCOS LOS QUE REALMENTE QUIEREN APRENDER", aunque a primera vista parezca lo mismo el término aprender implica una acepción mucho más amplia, aprender significa disfrutar del camino, de cada clase, de cada técnica, de cada entrenamiento, de cada aprendizaje, de cada instante de mejora.

Aprender implica coger un autobús a Londres dos veces por semana con una duración de trayecto de 5 horas por parte de mi maestro para complementar su aprendizaje, o más aún recorrer el mundo hasta las antípodas de Australia para llegar a un grado más profundo de conocimiento en busca del GRAN MAESTRO SUNG SOO LEE.
Aprender implica que como el  mítico Maestro JI HAN JAE, durante sus dos primeros años de tutela bajo el GRAN MAESTRO CHOI, apenas aprendiera un pequeño puñado de técnicas y su dedicación fuera más a labores de limpieza de la casa de su maestro que de práctica marcial.

O dentro de mi humildad, aunque no me crea digno de ser ejemplo de nada, durante estos dos últimos años he sufrido una dolorosísima lesión denominada tendinitis agudo ipsoiliaca, en la que la base del femur toca el el tendón inflamado de la cadera iliaca, produciendo un dolor agudo en cada movimiento, golpeo, patada , etc., la lesión llegó a tal grado de dolor que me impidió incluso realizar gestos de lo más cotidiano en mi vida normal, no poder atarme un zapato, ponerme un calcetín sin ayuda de mi mujer, o no poder dar un paso sin sentir un pinchazo agudo e insufrible, pero ese dolor en el fondo me ha hecho disfrutar cada técnica, cada momento de Hapkido aún más si cabe.

Delante del traumatólogo, y ante las posibilidades que me planteaba, por una parte una operación en la base del femur fuera limado para evitar el rozamiento con el tendón o una compleja rehabitación casi infinita en el tiempo; las dos opciones terminaron con una contundente afirmación por parte del médico, cualquiera de las dos implicaba la retirada absoluta y definitiva  de la práctica de un deporte de contacto, inmediatamente me levanté, le miré a los ojos y le espeté," NO ES UN DEPORTE DE CONTACTO, ES UN ARTE MARCIAL",  me giré y sin mirar atrás supe que una vez más era yo el que debía librar mi propio camino.
Casi 45 minutos tardé el primer día en conseguir ponerme el calcetín , pero no iba a permitir nunca más que me ayudarán a ponérmelo.
En cada técnica, en cada entrenamiento , el dolor me haría recordar lo que amaba este arte, en la dura preparación de mi segundo dan, a entrenamientos diarios en Inglaterra de varias horas,  le seguían por la madrugada 5 o 6 horas de estiramiento para poder tener lista la cadera para el día siguiente.
Orgulloso estoy de no poner ninguna excusa al Maestro para poder ejecutar los requisitos exigidos para el examen, salté lo que había que saltar, rompí lo que había que romper, ni di excusas ni el Maestro me las permitió.
Hoy sé que el superar el dolor era parte de la prueba, de mi camino a recorrer.Y también hoy sigo trabajando  en volver a entrenar sin dolor, en poder volver a patear como antaño y mejor, en aprovechar cada segundo para mejorar, sin excusas.
Por eso recuerdo en mis primeros años de Hapkido los comentarios en tono jocoso de mis compañeros, se reían de que yo jamás faltara a una clase, de que después de 5 años sin fallar a un entrenamiento, asistiera con un parche en el ojo por una lesión ulcerosa a ver la clase, no era sin duda el que más cualidades tenía, pero si era el que más claro tenía su objetivo.
Yo ya he hecho mi elección , y soy consecuente con ella y me desarrollaré hasta el límite de mis posibilidades, sin excusas , porque sobre todas las cosas quiero aprender.
Si hace frío el hapkido me calentará, si hace calor servirá para airearme, si estoy cansado el hapkido me activará, si estoy nervioso me relajará, si estoy triste me pondrá contento, si he quedado a las nueve buscaré entrenar a las siete, y si no me da tiempo retrasaré mi cita a las diez, pero el HAPKIDO siempre será mi compañero fiel.
Y a aquellos que me hablan de su dolor por no tener dinero y no poder pagar el gimnasio y les veo tomando cervezas, o a aquellos que me hablan de ambiciosos objetivos y cada vez que llueve no los veo sudando en el DOJANG, o a aquellos que me indican que no hay aire acondicionado en el DOJANG y que prefieren venir ya en septiembre, o a los que si están cansados deciden tomarse un día libre de entrenamiento, no les juzgo, pero no les creo, QUIEREN SABER PERO NO ESTOY SEGURO DE SI QUIEREN APRENDER.