Nuestra escuela está afiliada a COEPDI, incluyendo un completo seguro médico con MAPFRE. La licencia anual incluye este seguro y es obligatoria para poder entrenar.

18/1/10

EL SENDERO MARCIAL

Lejos ya de los difíciles comienzos de nuestra escuela en España, viendo con ilusión el avance de nuestros alumnos tanto adultos como infantiles siempre al instructor le queda la espina de ver a aquellos que con grandes condiciones desaparecieron sin más, a aquiellos que con perseverancia superaban sus limitaciones hasta que cualquier circunstancia externa les apartó de tu camino.
Cuando uno empieza a enseñar se dice a sí mismo que en su grupo no se cumplirá aquella manida estadística maldita de los dojans que dice que de cada 100 alumnos que empiezan sólo uno llegará a cinturón negro; pero el Hapkido es un amante exigente, exige dedicación plena, perseverancia, paciencia, humildad, en su belleza está su maldición; no es arte de seminarios intensivos; de autodesarrolllo con videos de teletienda, es un camino lento lleno de montículos que hay que sortear.
No es esta cuestión anecdótica de nuestra escuela, en una de mis conversaciones con mi maestro me admitía con pesar como alumnos suyos a los que acogío siendo niños después de más de una década de entrenamiento le habían abandonado no ya por un hijo, un trabajo o una lesión sino por la promesa de un dan superior envuelto en una compraventa enmascarada de un cursillo de fin de semana.Otra escuela, otro estilo, otro camino¿Quizás?; me explicaba entonces que aquel que busca su DO buscando atajos generalmente se pierde de su aútentico camino y quedará en cualquier etapa, lejos de la meta que le aguardaba.
Antiguamente, ser objeto del legado marcial de un maestro a un discípulo era el más preciado tesoro que se le otorgaba a un estudiante, el maestro elegía a los discípulos buscando un cúmulo de cualidades como tesón, honor, lealtad,etc.. ; a menudo leo la anécdota de como al Gran Maestro JI HAN JAE durante sus primeros años practicó más la limpieza y la cocina para el Maestro Choi que las técnicas marciales hasta que éste se constató de su paciencia y deseo por aprender.
Hoy en día, el simple pago de una cuota nos otorga el derecho inalienable de ser alumno, a menudo en algunos dojans aconsejando al profesor sobre aquello que desea aprender primero, dejando las clases ante una corrección severa o ante un sacrificio intenso.
Viendo aquellos niños que marcharon y con los que te ilusionastes en que serían la base futura de tu escuela, aquellos en los que pensaste que habías dejado algo más que cuatro técnicas de luxación en su retina, mi maestro sonrío y ante mi cara de abatimiento me dijo, créeme Jesus, por ese "UNO" merece la pena.